Te veo y trató de recordar tu voz,
imagino las cosas lindas que me decías,
aquellas agridulces mentiras
y todo aquello que nunca me dirías pero me causaría más agonía.
Recuerdo que había cosas de ti que no me gustaban,
tal vez insignificantes y hasta sin importancia...
odiaba tu estúpido acento y tu frágil y rubio cabello,
odiaba tus palabras que no entendía, volviendo a odiar tu acento,
odiaba tu frente saltona y a veces tu aroma y aliento,
odiaba que me dejaras plantada y tus tontas excusas para eso,
odiaba creerte todo, sabiendo en el fondo que nada de lo que me hacías creer era cierto...
Sabía que me engañabas y que todo era una farsa,
que me lavabas el cerebro para creer que yo era la villana,
y no me excuso, porque sé que también fue culpa mía
pero tampoco te perdono el haberme hecho creer que yo era parte de tu vida.
Ahora solo odio que llegué a odiar todo eso,
y odio el odiar recordarte y haberte hecho parte de mis recuerdos;
pero recordándote que su una doble negación es una afirmación,
un doble odio no es amor; el odiar odiarte no signfica nada...
así como nada significarán para ti estas palabras.